
"Apareció de entre la multitud un pequeño muchacho, un pastor llamado David. Aquel muchacho metió la mano en el zurrón, saco una piedra, la puso en la honda y disparó. El gigante cayó fulminado en el suelo con un tremendo impacto de la piedra en medio de la frente. Corriendo, David se acercó a él, cogió su espada y decapitó al gigante Goliath."
Durante siglos esta historia nos ha servido a todas las generaciones como ejemplo de valor, de seguridad, para darnos cuenta de que cualquier cosa, por muy grande y difícil que sea, podemos vencerla si nos lo proponemos.
Todo cuesta trabajo en la vida, pero siempre hay dos caminos para elegir, uno fácil pero frustante, ya que nos quedamos con lo que nos va viniendo, compadeciendonos en el fondo de lo que podríamos tener y otro algo más dificil pero enriquecedor, que será lo que realmente queremos y lo que nos hará realmente feliz.
ELIGE BIEN, TU ERES EL HOMBRE O LA MUJER PERFECTO/A...
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